El tratamiento del exceso de peso debe ser desde una atentación multidisciplinar para realmente generar cambios en hábitos y rutinas de la vida diaria que disminuyan factores de riesgos relacionados al sobrepeso y la obesidad.
Aunque el exceso de adiposidad pueda ser una característica física, es relevante ya que esta puede ayudar a clasificar la obesidad desde:
Es la adiposidad sin evidencia de enfermedad, no hay alteración funcional, órganos y tejidos sin daño. Se asocia a un mayor riesgo de desarrollar obesidad clínica y otras enfermedades no transmisibles.
Es una enfermedad sistémica crónica, presentando alteraciones en la función del tejido y/u órgano, secundario al exceso de adiposidad. Limitaciones en las actividades diarias.
El Índice de Masa Corporal (IMC) por si solo No define sobrepeso u obesidad.
El IMC toma en cuenta el peso corporal y la estatura: Peso (kg) / Talla (cm)2.
Esto puede subestimar o sobreestimar la adiposidad, el valor numérico de la ecuación no refleja el impacto en la salud ni la función de órganos.
Se recomienda solo usarlo como medida indirecta de riesgo Poblacional, para estudios epidemiológicos o tamizaje, No como indicador individual de salud.
las recomendaciones de la ADA 2026 enfatizan que la evaluación debe integrar antropometría, complicaciones relacionadas con la adiposidad, antecedentes clínicos y factores individuales, y que las intervenciones deben individualizarse según las características, necesidades y preferencias de cada persona.
Circunferencia de cintura:
Hombres ≥ 102 cm
Mujeres ≥ 88 cm
Relación cintura/cadera:
Hombres > 0,90
Mujeres > 0,85
Relación cintura/estatura:
Todos > 0,50
Para confirmar el exceso de adiposidad:
*Clasificación IMC
Las técnicas de análisis de la composición corporal, como la bioimpedancia eléctrica, ofrecen una estimación de la masa libre de grasa (muscular) y de la masa grasa. Es una técnica sencilla, rápida y no invasiva de gran utilidad en la valoración y la evolución, seguimiento de las personas que viven con obesidad.
La obesidad debe abordarse como una enfermedad crónica, la atención no debe limitarse a recomendar “bajar de peso”. El manejo debe considerar:
Adiposidad → complicaciones → riesgo cardiometabólico → función → salud mental → calidad de vida.
La ADA 2026 recomienda considerar medicamentos para la obesidad en adultos con obesidad incluso en ausencia de complicaciones, y en personas con sobrepeso u obesidad cuando existen enfermedades o complicaciones relacionadas con el peso.
La actualización canadiense 2025 recomienda individualizar la decisión utilizando adiposidad central, complicaciones relacionadas con la adiposidad, preferencias, seguridad, costo y posibilidad de adherencia a largo plazo.
Los tratamientos basados en incretinas han modificado significativamente el manejo farmacológico de la obesidad.
La OMS publicó en 2025 sus primeras directrices mundiales sobre el uso de medicamentos GLP-1 para obesidad y recomienda su utilización de manera condicional dentro de un abordaje integral que incluya alimentación saludable, actividad física, adquisición de hábitos que favorezcan la calidad de vida y apoyo profesional.
Durante la perdida de peso es fundamental vigilar la preservación de la masa muscular
La actividad física regular mejora la captación de glucosa por los músculos, aumenta la sensibilidad a la insulina y contribuye a la reducción del peso corporal.
el ejercicio debe adaptarse a las necesidades de la persona, considerando el tiempo disponible que tiene cada persona, sus gustos, la capacidad cardiorrespiratoria, la velocidad de la marcha o la fuerza.
La prescripción debe combinar:
Actividad física aeróbica y entrenamiento de fuerza de manera regular para mejorar fuerza, funcionalidad, salud metabólica y disminuir el riesgo de sarcopenia.
Se recomienda incluir la actividad física de 150 – 300 minutos /semana de intensidad moderada de acuerdo con las capacidades y condiciones clínicas.
En personas con obesidad y pérdida importante de peso, la preservación de masa muscular debe ser un objetivo explícito.
Importancia de evitar el sedentarismo
Actualmente nos encontramos en una vida más sedentaria, donde estamos gran parte del día frente a pantallas, que limitan los espacios de movimiento, por lo que, aunque hagamos actividad física programada en un momento del día, esta no es suficiente para evitar los efectos que el sedentarismo trae para nuestro corazón, por esto es relevante realizar pausas activas cada hora, con el fin de ejercitar nuestros músculos y corazón.
La alimentación es parte importante del manejo para el sobrepeso y la obesidad, aunque no siempre es un factor directamente relacionado uno del otro, puesto que tiene que ver con muchos otros factores que le influyen.
Es importante individualizar el tratamiento nutricional: cuando la reducción de peso sea un objetivo terapéutico, puede utilizarse un déficit energético individualizado.
No existe una única distribución de macronutrientes que sea obligatoria para todas las personas.
La estrategia debe adaptarse a:
Manejo siempre orientado por un profesional en nutrición que permita fortalecer hábitos y estilos de vida.
*La dieta mediterránea es la más recomendada por sus beneficios cardiovasculares y metabólicos. Se basa en el consumo de aceite de oliva virgen extra, frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y pescado, limitando la ingesta de carnes rojas y productos ultraprocesados. Un estudio clave, el PREDIMED, demostró que este tipo de alimentación reduce el riesgo de eventos cardiovasculares en un 30 %.
La valoración debe incluir el aspecto psicosocial y evitar siempre la estigmatización.
Durante el acompañamiento psicológico es importante el cambio conductual en que se afianza en las metas personales, el automonitoreo, identificación de desencadenantes, regulación emocional, higiene del sueño, manejo del estrés, prevención de recaídas.
La AHA ha señalado la importancia de equipos interdisciplinarios, educación profesional y modelos que faciliten la implementación de la ciencia de obesidad.
La mujer en la sociedad es mayormente sometida a cumplir con estándares de belleza, donde el aspecto caporal, su composición es lo primero que resalta a la vista, con validación externa a que la delgadez es más aceptada.
Por lo que entender el manejo del sobrepeso y la obesidad en la mujer requiere comprender el rol que tiene en la sociedad, la complejidad de su cuerpo, los cambios hormonales que atraviesa en diferentes etapas, y los factores de riesgo relacionados a enfermedad.
Cada mujer carga con una realidad diferente, por lo que el enfoque en sus cuidados son distintos y requieren ser individualizados.