El escenario actual se ha complejizado por la expansión de nuevos productos de nicotina, particularmente los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), conocidos comúnmente como cigarrillos electrónicos, vapeadores o dispositivos de vapeo.
La OMS señala que los cigarrillos electrónicos no son productos inocuos y que existe evidencia creciente sobre sus efectos adversos, particularmente en niños, adolescentes y personas que nunca habían fumado. La OMS mantiene una posición de precaución frente a su comercialización como productos de consumo y recomienda priorizar estrategias de cesación cuya eficacia y seguridad estén establecidas.
No existe consumo de tabaco o nicotina completamente libre de riesgo.
La ausencia de combustión no significa ausencia de riesgo.
La AHA ha señalado evidencia de efectos adversos agudos sobre las vías respiratorias, inflamación pulmonar y alteraciones relacionadas con el sistema cardiovascular y pulmonar, mientras que persisten incertidumbres sobre los efectos a largo plazo.
Vapear no debe presentarse como una alternativa “saludable” al cigarrillo.
Es el consumo simultáneo de cigarrillos convencionales y cigarrillos electrónicos.
Debe identificarse explícitamente.
El uso dual no debe interpretarse automáticamente como cesación.
El objetivo clínico debe ser: El abandono completo del consumo de tabaco y, posterior o simultáneamente según el caso, de la dependencia a nicotina.
Lugares como: el hogar, vehículos, establecimientos de trabajo y espacios públicos, deben estar fuera del alcance del humo del cigarrillo, con el fin de evitar la inhalación de humo del cigarrillo, para no exponer a personas como fumadoras pasivas.
Así mismo, con el vapor emitido por los cigarrillos electrónicos:
No debe asumirse que el aerosol ambiental es simplemente “vapor de agua”.
La composición puede incluir: nicotina, sustancias químicas, compuestos volátiles y metales.
Por ello, la prevención debe promover ambientes libres de tabaco y productos de nicotina.
¡Mas lugares libres de humo!
La guía clínica de la OMS publicada en 2024 recomienda combinar intervenciones conductuales con tratamiento farmacológico cuando esté indicado. La OMS identifica como tratamientos efectivos:
La combinación de farmacoterapia y apoyo conductual aumenta las probabilidades de cesación.
Los compuestos del cigarrillo y los vapeadores tienen graves consecuencias sobre quienes practican alguna actividad física o deporte, pues el monóxido de carbono, gas producido por la combustión del tabaco y del papel, se adhiere a la hemoglobina de la sangre, disminuyendo su capacidad para abastecer al organismo de la cantidad de oxígeno que necesita.
El tabaco provoca aumento del ácido láctico, y en consecuencia tendrás fatiga rápida, respiración pesada y aumento de dolor después de tus rutinas de ejercicios. Menos oxígeno en la sangre reduce la resistencia física, reduce el rendimiento deportivo, pero afecta el movimiento regular del día como caminar, subir escaleras o hacer tareas domésticas.
La realización de cualquier actividad física produce en el cuerpo endorfinas, llamadas también “las hormonas de la felicidad”. Gracias a ellas se produce en el cuerpo una estimulación similar a la que produce la nicotina en el cerebro al consumir cigarrillo, sensación que logra combatir el conocido síndrome de abstinencia.
Es importante que el ejercicio este dentro del manejo de deshabituación del tabaco, bajo un acompañamiento profesional que facilite lograr a través de instrucciones de actividad física más favorables, intensidad, duración y frecuencia.
Cuando se deja de fumar:
El proceso de cese al tabaco requiere acompañamiento integral:
Las personas que intentan dejar el cigarrillo, los vapeadores o cualquier producto de tabaco o nicotina presentan síntomas de abstinencia que pueden ser complicados.
Integrar la actividad física, distracciones saludables y recomendaciones en la ingesta de alimentos, son factores que ayudan a mejorar la cesación del tabaco.
Se ha encontrado que las personas fumadoras frente a las que no lo son, presentan menos ingesta de fibra, betacaroteno y vitamina E.
También, la percepción de sabores puede verse afectada por diferentes factores: físicos, químicos y ambientales, como en el caso del tabaquismo.
El humo del cigarrillo altera el gusto provocando disminución en la capacidad de distinguir olores y sabores.
Durante la cesación pueden presentarse: aumento del apetito, cambios en preferencias alimentarias, búsqueda de recompensas, aumento de peso.
Se recomienda:
El aumento de peso durante la cesación no debe convertirse en una razón para continuar fumando, asesórate y has el acompañamiento con un profesional en nutrición.
La prevención debe ser prioritaria, la OMS estima que aproximadamente 15 millones de adolescentes de 13 –15 años utilizan cigarrillos electrónicos en el mundo y señala que, en países con datos disponibles, los adolescentes presentan una probabilidad promedio de vapear nueve veces mayor que los adultos.
La campaña mundial de la OMS para 2026 enfatiza precisamente cómo las industrias de tabaco y nicotina diseñan productos para atraer y mantener a los jóvenes dentro de ciclos de adicción.
Disfrutar de la naturaleza, tomando Vitamina N, es una práctica benéfica para el corazón, sin embargo, la conservación de la naturaleza es imprescindible, el cigarrillo y sus 7 mil desechos ponen en riesgo el equilibro medio ambiental y por eso es un obstáculo para el desarrollo.
El tabaco produce contaminación atmosférica, deforestación, cambio climático, generación de residuos e incendios forestales.
Los desechos del tabaco contienen más de 7.000 químicos tóxicos que envenenan no solo la atmósfera, sino los suelos, mares y los cursos de agua. Tomados de manera individual son el tipo de basura más común en las calles. 10.000 millones de cigarrillos -de los 15.000 millones que se venden cada día- terminan en el medio ambiente, con su mezcla de nicotina, arsénico y metales pesados.
Cada decisión es una acción por el planeta que a la ves es una acción por la salud del corazón.