Cuando en los denominados períodos de descanso tu decisión es comer más y dormir más, además de cambiar los horarios de las comidas y del inicio y final del sueño, es muy probable que en realidad no estés descansando sino cansándote aún más.Se trata de un engaño metabólico que se le hace al cuerpo, pues se cambian sus rutinas y los ritmos biológicos. Es poco sensato pensar que el descanso es para dormir más, comer más y estar menos activos.
La premisa número 1 es que la mejor forma de descansar no es con comportamientos sedentarios, sino cambiando de actividad; la premisa número 2 es que mantengas tus horarios de comidas y consuma solo las calorías que vas a gastar y la premisa No. 3 es que decidas garantizar un sueño reparador de entre 7 y 8 horas, nunca menos.
Si eliges reducir tu actividad debes comer menos y las horas de sueño deben ser las mismas. Ningún día, ni en los laborales, ni en los de descanso deberías dormir más de 7 a 8 horas, si duermes menos te haces daño y si duermes más también te haces daño. Las vacaciones son para descansar del ritmo de la vida diaria. La mejor forma de descansar es cambiando de actividad, siendo activos. Las personas activas durante el fin de semana se levantan el lunes con la energía renovada. Las personas que cambian el ritmo de su metabolismo con más comida y sueño poco o excesivo se levantan cansados el primer día de la semana.
Eso mismo sucede con los períodos de vacaciones. Por tradición, en las vacaciones hay más comida y más sueño, además de licor en exceso. La conclusión es que llegas más cansado, al punto que piensas que necesitas unas post vacaciones para salir de la resaca del período vacacional, la cual se ha instalado en tu cuerpo y en tu mente.
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